
El pasado 7 de marzo, el Gobierno redujo a 110 km/h la velocidad máxima con carácter temporal, inicialmente hasta el 30 de junio, para rebajar la factura energética de España a raíz de los elevados precios del petróleo por los conflictos en el norte de África.
En ese momento se calculó que la medida permitiría un ahorro del 15 por ciento en el consumo de gasolina y de un 11 por ciento en el de diésel. Además, Rubalcaba advirtió de que el límite en autovía y autopista se mantendría a 110 kilómetros por hora mientras durase la "situación de emergencia" provocada por los elevados precios de los carburantes.
En cuanto a los efectos que la medida ha tenido en el comportamiento de los conductores, la DGT aseguró a principios de abril que las multas de tráfico impuestas por radares fijos cayeron durante el primer mes del nuevo límite un 47 por ciento debido a que los conductores habían reducido su velocidad para cumplir con el nuevo límite. No obstante, este descenso de multas se ha ido amortiguando con el tiempo hasta el punto de que en la ultima semana de mayo se registraron un 8 por ciento más de multas respecto al mismo periodo del año pasado.
Cosa distinta ha ocurrido con los radares móviles que utiliza la Guardia Civil. En este caso, las multas de velocidad aumentaron desde el primer mes que entró en vigor los 110 km/h en comparación con los dos primeros meses del año, cuando todavía se podía circular a 120 km/h.
En cuanto a los accidentes de tráfico, desde que entró en vigor la nueva medida el pasado 7 de marzo hasta el 20 de junio se han dejado la vida en las carreteras 397 personas, un 15,5 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior, aunque como ha señalado en varias ocasiones la DGT es difícil cuantificar qué parte de responsabilidad ha tenido la nueva limitación en este descenso.
En ese momento se calculó que la medida permitiría un ahorro del 15 por ciento en el consumo de gasolina y de un 11 por ciento en el de diésel. Además, Rubalcaba advirtió de que el límite en autovía y autopista se mantendría a 110 kilómetros por hora mientras durase la "situación de emergencia" provocada por los elevados precios de los carburantes.
En cuanto a los efectos que la medida ha tenido en el comportamiento de los conductores, la DGT aseguró a principios de abril que las multas de tráfico impuestas por radares fijos cayeron durante el primer mes del nuevo límite un 47 por ciento debido a que los conductores habían reducido su velocidad para cumplir con el nuevo límite. No obstante, este descenso de multas se ha ido amortiguando con el tiempo hasta el punto de que en la ultima semana de mayo se registraron un 8 por ciento más de multas respecto al mismo periodo del año pasado.
Cosa distinta ha ocurrido con los radares móviles que utiliza la Guardia Civil. En este caso, las multas de velocidad aumentaron desde el primer mes que entró en vigor los 110 km/h en comparación con los dos primeros meses del año, cuando todavía se podía circular a 120 km/h.
En cuanto a los accidentes de tráfico, desde que entró en vigor la nueva medida el pasado 7 de marzo hasta el 20 de junio se han dejado la vida en las carreteras 397 personas, un 15,5 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior, aunque como ha señalado en varias ocasiones la DGT es difícil cuantificar qué parte de responsabilidad ha tenido la nueva limitación en este descenso.